Nuestra historia
Lo que se transmite
sin escribirse.

Botica del Ser nace de un legado familiar y de un camino personal. De una historia que comenzó mucho antes que la marca, en una cocina donde las hierbas ya formaban parte de la vida cotidiana.
Mi abuela fue una mujer que, siendo muy joven, quedó viuda con cinco hijos pequeños. Encontró en las hierbas medicinales no solo una forma de sustentar a su familia, sino también una manera de ayudar a quienes la rodeaban. Durante años atendió en las ferias, donde las personas no solo iban a comprar: iban a conversar, a pedir orientación y a compartir sus inquietudes.
Con el tiempo transmitió ese conocimiento a mi padre, quien continuó ese mismo camino. También él fue reconocido por las personas que buscaban una orientación sencilla y cercana sobre el uso tradicional de las hierbas medicinales.
Desde pequeña crecí observando ese mundo. Acompañé a mi abuela a recolectar hierbas, la ayudé a clasificarlas y prepararlas, y más tarde acompañé a mi padre mientras conversaba con las personas que llegaban a su puesto. Sin darme cuenta, fui aprendiendo no solo sobre las hierbas, sino también sobre la importancia de escuchar antes de ofrecer una alternativa.
Mi vida profesional tomó otro rumbo. Soy Ingeniera de profesión y durante años trabajé en cargos de alta responsabilidad, viviendo el ritmo acelerado y las exigencias propias del mundo corporativo. Como muchas personas, viví largos períodos de estrés hasta que un día comprendí que necesitaba detenerme.
Ese camino me llevó al mindfulness y a descubrir una forma diferente de relacionarme conmigo misma y con el bienestar. Fue entonces cuando entendí que esos dos mundos podían encontrarse.
Hoy Botica del Ser representa la unión entre el conocimiento tradicional que recibí de mi familia y el camino consciente que he recorrido personalmente.
No buscamos rescatar el pasado por nostalgia. Buscamos mantener vivo un conocimiento que, compartido con responsabilidad, puede seguir acompañando a muchas personas.
